"El «キ» en la pared: cien años de historia en un edificio de Keelung"
En una esquina del antiguo barrio de Gijucho en Keelung, un carácter japonés grabado en un frontón victoriano lleva 130 años mirando la calle. Lo puso el bisabuelo del ex primer ministro Kishida Fumio en 1895. El edificio sobrevivió a la colonia japonesa, a la fiebre del oro de Jiufen y a la represión del 28 de febrero. Casi nadie lo mira.
Hay una esquina en Keelung donde, si caminas sin levantar la vista, puedes pasar junto a 130 años de historia taiwanesa sin darte cuenta.
La esquina está en la intersección de Yi'er Road con Xin'er Road, en el distrito de Zhongzheng. El edificio es una fachada de ladrillo rojo estilo victoriano, con bandas blancas horizontales, ventanas arqueadas y un frontón alto en la esquina. En ese frontón, grabado en piedra, hay un carácter katakana: 「キ」.
La mayoría de la gente que pasa no mira hacia arriba.
El Ginza que Japón construyó en Keelung
Para entender el 「キ」, hay que remontarse a 1895. Ese año, el Tratado de Shimonoseki transfirió Taiwán del Imperio Qing al Imperio japonés, y Keelung —como principal puerto de entrada a la isla— fue uno de los primeros escenarios de la transformación colonial.
El barrio de Gijucho (義重町 en los mapas japoneses) fue diseñado para ser el Ginza taiwanés: arcadas de ladrillo rojo, frontones de estilo europeo, farolas en forma de lirio. Era la dirección donde se compraba lo que valía la pena comprar.
Ese mismo año, un hombre llamado Kishida Ikutaro llegó desde Japón y construyó una casa comercial en el punto más visible de Gijucho. La llamó Kishida Gofukuten: una tienda de kimono de alta gama, de precio prohibitivo, de esos que se usan en ceremonias de boda y que se transmiten de generación en generación. Para dejar claro quién era el dueño, mandó grabar en el frontón la primera sílaba de su apellido: 「キ」, el "Ki" de Kishida.
La sala de té de al lado también era suya. En los años treinta, Gijucho era la dirección de toda Taiwán del Norte para trajes de ceremonia, gafas y pastelería importada.
Kishida Ikutaro volvió a Hiroshima en 1899 y dejó el negocio en manos de socios. Lo que no dejó grabado en ningún lado: era el bisabuelo de Kishida Fumio, quien en 2021 se convertiría en el centésimo primer ministro de Japón. Cuando Kishida Fumio llegó al poder, los medios taiwaneses publicaron reportajes sobre este vínculo. La historia había estado ahí todo el tiempo, a la vista de cualquiera que levantara la mirada.
Tres inquilinos, tres eras
El 「キ」sobrevivió al final de la colonia. Japón se rindió en 1945; la familia Kishida fue repatriada junto con todos los colonos japoneses. Un cocinero taiwanés tomó el segundo piso del edificio y abrió el Restaurante Xiao Shanghai.
El momento fue perfecto, o irónico, según el punto de vista. Las minas de oro de Jiufen, a pocos kilómetros al sur de Keelung, estaban en sus últimos años dorados. Los dueños de minas necesitaban un lugar donde gastar. El Restaurante Xiao Shanghai, en el mismo edificio que los japoneses habían construido como símbolo de su Ginza colonial, se convirtió en ese lugar. El idioma de los clientes había cambiado. Las banderas habían cambiado. El 「キ」seguía en la pared.
El Xiao Shanghai cerró en 1951. El oro también se agotó.
Unos años antes del cierre, en 1947, Taiwán había atravesado el Incidente del 28 de Febrero: una represión violenta del gobierno nacionalista que dejó decenas de miles de muertos y marcó a toda una generación. En medio de ese clima, un ex soldado llamado Chen Shanghui decidió algo que parecía absurdo: abrir una librería en chino en Keelung.
Bajo la colonia japonesa, casi no existían librerías en chino en Taiwán. Chen no tenía dinero. Vendió las joyas del ajuar de boda de su esposa y reunió 100.000 dólares taiwaneses antiguos para pagar el alquiler y los primeros libros. La Librería Zili abrió sus puertas y se convirtió en una de las primeras librerías en chino tradicional de toda la isla. En 1963, Chen compró el edificio. La librería funcionó más de setenta años, hasta que Chen murió.
Algunos clientes habían empezado de niños y eran abuelos cuando cerró.
Cómo llegar e información práctica
El edificio está en la esquina de Yi'er Road con Xin'er Road, en el Distrito Zhongzheng de Keelung. La fachada victoriana está en buen estado: el ladrillo rojo, las bandas blancas, las ventanas arqueadas y el frontón con el 「キ」son visibles desde la calle. La planta baja funciona como restaurante (los inquilinos siguen cambiando), pero el exterior es gratuito y accesible a cualquier hora.
Para llegar desde Taipei, toma el tren hasta la Estación de Keelung (unos 30–40 minutos, NT$ 41 en tren regional) y camina entre 10 y 15 minutos hacia el sur siguiendo Yi'er Road. También puedes tomar los autobuses locales 101, 104 o 105 desde distintos puntos de la ciudad.
Una vez en la zona, el barrio de Gijucho conserva varios edificios de la época colonial japonesa, la mayoría en uso como tiendas o restaurantes y sin señalización histórica. La experiencia se parece más a resolver un puzzle que a recorrer un museo: la arquitectura cuenta su propia historia si te das tiempo para observarla.
El 「キ」está orientado hacia el norte en el frontón de la esquina, así que conviene acercarse por ese lado para verlo bien. Lleva la cabeza levantada.

